





Pasillo de 90 centímetros de ancho, 7 metros de largo, techo alto. El damasco original, con gran medallón, comprimía la perspectiva. Se redibujó el motivo reduciendo el medallón a un tercio y ampliando el fondo ligeramente grisáceo. Resultado: ritmo amable, luz rebotada y marcos de puertas destacados. La familia mantuvo la memoria del dibujo sin sensación de túnel. Medir, prototipar en tiras A3 y validar fotos en escala reducida fueron las claves para decidir con seguridad.
Un baño de invitados de dos metros por uno setenta parecía abarrotado con azulejo geométrico intenso en todas las paredes. Se conservó el diseño histórico solo en una faja a 120 centímetros, alineada con el lavabo, y se pintó el resto en tono marfil. Espejo biselado para reflejar repeticiones sin multiplicarlas. El motivo, ahora protagónico y amable, convive con toalleros de latón envejecido. Aprendizaje: el acento lateral, bien ubicado, rinde más que la cobertura total en superficies mínimas.
Dormitorio de 2,2 por 2,8 metros con una ventana descentrada. Se creó un panel enmarcado detrás del cabecero usando un patrón floral heredado en escala menor, rodeado por molduras lisas que ofrecen respiro. El resto, pintura mate suave coordinada. El panel guía la mirada, absorbe la asimetría y preserva la tradición familiar. Con un único rollo y cortes estratégicos, se evitó desperdicio. Consejo práctico: prueba el encuadre con cinta de carrocero y ajusta proporciones desde la entrada y la almohada.